
¿Quién fue Juan Villafuerte, considerado un 'genio' de las artes plásticas ecuatorianas? ¿En qué se convirtió después de su muerte temprana? Al cumplirse ochenta años de su nacimiento cuatro allegados a su obra y su vida lo describen y recuerdan.
En cualquier tarde, en algún café cercano a La Rambla de Barcelona, donde vivió entre 1970 y 1977, Juan Villafuerte se sentaba a pintar y hacía veinte o treinta dibujos. También solía levantarse temprano para recoger hierros de los basureros y luego venderlos al peso para comprar materiales. Y cuando había exposiciones él mismo hacía los afiches.
“Económicamente no llevó una vida fácil”, lamenta Pablo Guayasamín poseedor de la más amplia colección de la obra del artista: centenares de piezas que Villafuerte trabajó en España, y que él compró a su viuda Araceli Molina, a lo largo de diez años, en diversos viajes que hizo a Barcelona.

En 1968 -recuerda el pintor José Landín-, Villafuerte participó como artista invitado en la exposición del Museo de Arte e Historia Municipal, en Quito, organizada por el grupo VAN (Vanguardia Artística Nacional), integrado, entre otros, por Enrique Tábara y Oswaldo Moreno, como una propuesta pictórica alternativa a la I Bienal de Quito de la Casa de la Cultura Ecuatoriana: la Antibienal.
El grupo proponía superar el indigenismo y el realismo social en el arte ecuatoriano, señala Landín, al recordar ese hito en la vida artística de Villafuerte, cuya memoria él ha buscado mantener viva, ante el riesgo de que se pierda por su repentina muerte, en 1977, cuando solo tenía 32 años.
Juan Villafuerte, orígenes
Juan Villafuerte Estrada nació en Guayaquil el 19 de julio de 1945, como el cuarto hijo de una pareja de comerciantes migrantes: su padre, originario de la provincia de Tungurahua, y su madre de Bolívar. Ambos se dedicaban a la venta de víveres en el Mercado Central Municipal de esa ciudad.
Estudió en el colegio Vicente Rocafuerte y en la Escuela Municipal de Bellas Artes de Guayaquil. En 1966 participó en una muestra colectiva realizada en la Casa de la Cultura, núcleo del Guayas; y presentó su primera exposición individual en el Centro Ecuatoriano Norteamericano.
El año siguiente, en la Galería Artes Quito, exhibió las primeras obras de 'La guerra', la serie sobre la guerra de Vietnam que mantuvo hasta 1975, cuando ésta terminó. Tenía un ritual y método de creación con las piezas relacionadas a este tema, cuenta Landín: cuando terminaba el dibujo, lo rompía en pedazos, que pegaba sobre cartulina, lo coloreaba y, a veces, lo completaba con recortes de diarios y revistas, haciendo un collage, una técnica de la que fue uno de los precursores en el país.


Villafuerte murió en España, el 16 de agosto de 1977, a causa de un cáncer que lo consumió en pocos meses. Tras el traslado de su cuerpo a Guayaquil en un avión de Iberia, se levantó una capilla ardiente en la Casa de la Cultura, núcleo del Guayas. Días antes, pintores locales habían organizado una subasta para recoger fondos para ayudar al amigo a enfrentar los gastos de su enfermedad. En esos años, ni los coleccionistas ecuatorianos, ni los españoles habían mostrado un gran interés comercial por la obra de Villafuerte. Él era un artista pobre.
La estética de obras como las de 'La guerra', tildada de feísta por los críticos, fue descrita en 1987 por su amiga Ileana Espinel, como “aquella tendencia ’monstruosa’, con su neofigurativismo singular: impulsivo, nervioso, agresivo, violento”.
Pablo Guayasamín tiene una opinión sobre este rasgo estético de la obra de Villafuerte: “Yo no creo que en una obra de arte exista el feísmo como tal, porque es una forma de expresar la realidad, y esa realidad él la percibía de esa manera -digamos- fea; es un reflejo fiel del momento histórico que le tocó vivir”.
Juan Villafuerte, Barcelona
Villafuerte viajó en 1970 a Barcelona para estudiar grabado y litografía, donde “se da un choque con la España franquista”, escribió en una reseña de 1987, el historiador Hernán Rodríguez Castelo: “El feísta americano se da, por una parte, a la tarea de desmitificar motivos de la España de las castañuelas; y, por otra, a burlarse, amargamente, de una sociedad clerical y militarizada”.
Ahí, en Barcelona, el pintor guayaquileño continuó creando obras de la serie 'La guerra'; y en 1972 inició otras dos series: 'Los curas y obispos (y monjas)', críticas al clero, y 'Transmutaciones', en la que dibuja cabezas que estallan en pedazos.
Villafuerte dibujó y pintó incansablemente. Actualmente, hay más de mil obras repartidas en manos de familiares, coleccionistas privados y museos. A los dos años de su muerte, Landín organizó una pequeña muestra retrospectiva en la Galería Centenario. Otra a los diez años, en el Museo del Banco Central, en Guayaquil; y la última a los veinte, en la Casa del Artista, en el barrio Las Peñas.


Al cumplirse los treinta años de su fallecimiento, el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC) de Guayaquil presentó una exposición con 140 piezas. El nombre de Juan Villafuerte estaba en otro momento. También la demanda de su obra. Finalmente, en septiembre de 2024, en una muestra comercial, el día de la inauguración de vendieron 24 de las 30 piezas dela autor que estaban en exhibición.
Algo inusual, que “solo un genio puede lograr”, dice Xavier Castro Muñoz, director de la Fundación Proarte, que armó la exposición con obras que formaban parte de la colección de Pablo Guayasamín, para inaugurar la galería Piece of Cake, en Samborondón. Castro resume en una palabra lo que Villafuerte representa ochenta años después de su nacimiento: “actualidad”.
Nila Villafuerte Estrada, la mayor de sus tres hermanos dice de él: era “el más lindo de los hijos que le salió a mi madre”. Y recuerda que “siempre, a pesar de sus limitados recursos económicos mis padres lo apoyaron la pasión por la pintura y el dibujo". De su muerte, ocurrida hace 47 años, dice que es mejor no recordarla porque se le eriza la piel y se le “entristece el alma".

