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Mundo Diners al día

Juan Carlos Jurado en el reino del claroscuro

por Damián De La Torre Ayora

Juan Carlos
Juan Carlos Jurado junto a varias de sus obras, en medio de su taller.

‘Tiniebla Sagrada: Claroscuro y Simbolismo’ es la nueva propuesta de este artista quiteño. La muestra es un tributo al barroco y a la figura femenina. La muerte ronda en sus cuadros.

Claroscuro. Una danza entre la luz y la sombra. Una técnica que confiere profundidad, drama y vida a las obras… también evoca a la muerte. El artista plástico Juan Carlos Jurado Reyna (Quito, 1980) tuvo tiempo para reflexionar sobre esto en pandemia. De ahí se desprende: ‘Tiniebla Sagrada: Claroscuro y Simbolismo’.

Esta serie, compuesta de carboncillos y pinturas de acrílico y óleo de distintos formatos, se exhibirá en la Galería José Bastidas (General Robles y Leónidas Plaza), en Quito. El público podrá explorar el modelado de las formas y la figura femenina desde el arte de tratar de dominar la luz: la gran búsqueda tanto de maestros renacentistas como barrocos.

Jurado Reyna entiende al claroscuro como el “juego de contrastes”, donde la luminosidad brilla con intensidad, delineando contornos y resaltando detalles. Esto, mientras las sombras son cómplices que exaltan volúmenes y profundidades.

“Esta interacción entre luz y sombra no solo embellece la obra, sino que también despierta emociones”, sostiene el artista. Se trata de invitar a “la reflexión y transportar al espectador a mundos de misterio”.

Juan Carlos Jurado

El encierro pandémico fue el motor creativo de esta propuesta. La anatomía humana y la fascinación por el claroscuro eran compañeros frente a la soledad. El pintor se concentraba en el trabajo de maestros como Leonardo da Vinci y Caravaggio, debido a que “entendieron la importancia de esta técnica en la representación del mundo visual”. 

Claro que también se nutría del arte nacional. El expresionismo de Eduardo Kingman y el figurativismo de Ramiro Jácome le enseñaban que la luz no solo ilumina, sino que también revela; mientras que las sombras, en su abrazo oscuro, sugieren lo desconocido.

Aquellos estudios le rememoraban la impresión de la infancia. Le transportaban a aquellos años donde el ‘Infierno’ de La Compañía de Jesús calcinaba su retina y aviva su pasión por el barroco. 

Es que, con el claroscuro, “el arte ha dotado a sus personajes de vida, a los paisajes de misterio y a las escenas más oníricas en atmósferas tangibles”.

“Se va más allá de la mera representación visual”, señala Jurado Reyna. “Es una metáfora de la existencia misma, donde la luz y la sombra simbolizan los contrastes inherentes de la existencia: la alegría y la tristeza, la esperanza y la desesperación, la vida y la muerte”.

juan carlos jurado
Una de las obras que Juan Carlos Jurado exhibirá en su nueva muestra.

Una parca seductora

La idea de entender a la muerte como una dama seductora es un símil intrigante. Se ha explorado en diversas obras literarias, artísticas y filosóficas a lo largo del tiempo. En el teatro de la vida, la muerte emerge como una mujer seductora, cuya presencia es tan inevitable como fascinante. Esto ha sido entendido por el artista quiteño.

De esta manera, en sus pinturas de gran formato se traza el manto oscuro y la mirada penetrante de la mujer. Algo que envuelve al espectador, quien termina atraído por el abismo de los ojos pintados de cada personaje de Jurado Reyna.

“En su silencio, en su misterio, encontramos una paradoja irresistible: la certeza de la finitud y la incertidumbre del más allá”, comenta el artista. 

Más allá del temor

No todo se reduce al temor. La muerte, como dama seductora, brinda un paso a paso recordatorio de nuestra fragilidad, es decir, de nuestra propia humanidad. Pero, su presencia, lejos de ser sombría, también es un recordatorio de la belleza efímera de la existencia, de la urgencia de vivir cada momento con plenitud y autenticidad.

“En su seducción -dice Jurado Reyna-, la muerte nos despoja de nuestras ilusiones de inmortalidad, de nuestras pretensiones de grandeza, dejándonos desnudos ante nuestra propia finitud”. Para él, se trata de un abrazo donde se encuentra la paz, la aceptación, la liberación de las cadenas que atan las almas a este mundo efímero.

Entonces, ¿cómo entender a la muerte como seductora sin sucumbir al terror? La respuesta yace en la aceptación, en el entendimiento de que la muerte es parte intrínseca de la vida. 

Visite la galería y plantéese sus preguntas y respuestas mientras recorre la muestra. La exhibición estará abierta de lunes a viernes, desde el 16 de febrero hasta el 5 de marzo de 2024. El horario de atención será de 14:00 a 18:00.

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Acerca de Damián De La Torre Ayora

Estudió Ciencias de la Educación, Lengua y Literatura y Comunicación Social. Fue editor y jefe de información de Diario La Hora y condujo el programa radial In-Cultos. Ganador del Eugenio Espejo UNP y Artes Vivas de Loja.
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