
‘Imagen latente’ es el nombre de la exposición que reúne 50 años de trabajo de María Teresa García. Una muestra que coloca a la fotografía en lo más alto del arte ecuatoriano.
Cuando la llamaron para comunicarle que había ganado el Premio Mariano Aguilera a la Trayectoria, el galardón más importante del arte ecuatoriano, María Teresa García (Sangolquí, 1945) estaba en Berlín. Trabajaba en ‘Paralelismos oculares’, una serie de imágenes a color con efectos visuales, que ahora se exhiben en ‘Imagen latente’.
Este puñado de fotografías forma una especie de oasis en medio de las 200 instantáneas en blanco y negro que se seleccionaron para esta exposición. La mayoría son imágenes de García que no se han expuesto en otras muestras. Incluso, las que forman parte de ‘El otro Sangolquí’, su serie más popular, son las menos conocidas.
‘Imagen latente’ Parte I
Si visita la exposición ‘Imagen latente’, lo primero que verá es la fotografía de un hombre entrado en años sentado en una silla. El hombre, que sonríe mientras juega con dos perros, es Hernán García, el padre de María Teresa. La foto es de 1996 y es parte de la serie ‘Retratismo’ (1975-2025). A unos pocos pasos aparecen imágenes de familiares, de amigos y de artistas, como Estuardo Maldonado, Luigi Stornaiolo y Miguel Varea.
También se pueden ver retratos de los vecinos que María Teresa tiene en Sangolquí y de los personajes asiáticos que fotografió durante los 9 años que vivió entre Filipinas e Indonesia. “Siempre he hecho retratos -dice- porque me gusta mucho explorar al ser humano”. Y en ese ejercicio lo más importante ha sido jugar con las luces y las sombras, como en el retrato que le hizo a Kléver Viera en el segundo piso del Teatro Bolívar.
Es 2025 y María Teresa García tiene 80 años, cuerpo menudo, cabello blanco con vivos grises y lentes redondos; pero en 1996, cuando regresó de Asia, se acercaba a los 50 años. Entonces, tuvo un montón de reflexiones sobre su vida: lo que había hecho y lo que estaba pendiente. “Imagínate que por esos años me puse a pensar en la muerte y en que ya había vivido demasiado”. De esas inquietudes apareció la serie ‘Llegando a los cincuenta’.
En ‘Imagen latente’, las fotografías de esta serie están enmarcadas en pedestales de madera. En la mayoría de fotografías aparece María Teresa; en unas se la ve de cuerpo entero y en otras, solo aparece su rostro. Son imágenes que trabajó en el laboratorio. Después de lavarlas, con una brocha pasaba betún de judea y con aguarrás limpiaba las partes que quería resaltar. Con una de estas fotos ganó el Premio Mariano Aguilera.
La primera parte de la muestra termina con la exhibición de fotografías que son parte de la serie 'Sacro y profano' (1980-2025). Son instantáneas de celebraciones y expresiones religiosas de Ecuador y de varias ciudades y pueblos de Asia. Lo que García logra en esta serie es mostrar que hay sincretismos que se comparten en todo el mundo, desde Pesillo -cerca de Cayambe- hasta las zonas urbanas de Filipinas.




‘Imagen latente’ Parte II
En la segunda sala de ‘Imagen latente’ se exhiben fotografías de las series ‘Camino de Asia’ (1986-2011); ‘Paisajes construidos’ (2009-2025); ‘Paralelismo oculares’ (2024-2025); y ‘El otro Sangolquí’ (1980-2025). También está la serie ‘Cuerpo entero’ (1975-2025), otro puñado de fotografías a color, donde la autora explora ideas alrededor del vientre y
aparece la misma imagen: una mujer sumergida en una bañera.
Frente a estas fotografías se proyecta, sobre una pared, un video en el que aparece García. Se trata de una sucesión de imágenes que giran alrededor de la idea de que los seres humanos siempre regresan a su hogar. “La primera vez que salí de Ecuador tenía 18 años y desde entonces me he ido y regresado muchas veces. Desde hace algunos años ya estoy acá de planta y eso me ha permitido ver las cosas con más perspectiva”.




Además de fotografías, en esta exposición encontrará recortes de prensa, revistas, entre ellas un número de Mundo Diners con un artículo que tiene texto y fotos de la autora, fotografías del álbum familiar y cámaras con las que García ha trabajado durante estos 50 años de carrera. Afuera, en el pasillo, se topará con una línea de tiempo que cuenta los hitos más importantes de su vida, incluida su primera muestra individual (1982).
García cuenta que una de las cosas que ha podido hacer gracias al Premio Mariano Aguilera es organizar su archivo, un acervo fotográfico con más de 15 mil negativos y armar una exposición que muestre la trascendencia que tiene la fotografía. Es enfática al decir que en este momento el país necesita un Centro de Imagen Nacional y una muestra que reúna el trabajo de todos quienes han dedicado a la fotografía artística.
Si hay algo que seguramente le quedará resonando después de recorrer ‘Imagen latente’ es que, durante 50 años, García se ha empeñado en trabajar con distintas técnicas fotográficas, no solo para contar historias personales o sobre los más cercanos, sino para mostrarnos lo que está latente u oculto en medio de las miles de imágenes con las que convivimos a diario y a las que cada vez les prestamos menos atención.

