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Mundo Diners al día

Carolina Iturralde y la Matemática de las letras

por José Luis Barrera

Carolina Iturralde en su muestra "Matemática de las letras".
Carolina Iturralde en su muestra "Matemática de las letras". Foto: José Luis Barrera.

A propósito de la publicación de su libro 'Matemática de las letras', Carolina Iturralde montó una exposición en el Centro Cultural Benjamín Carrión de Bellavista. Allí, la caligrafía y la resina se transforman en vehículos para entrar en el microcosmos íntimo de la artista.

La muestra

Sala del Centro Cultural Benjamín Carrión
La muestra incluye piezas de resina epóxica, pero también un video del proceso creativo. Foto: José Luis Barrera.

La visita a la exposición 'Matemática de las letras' arranca con las placas y pruebas de imprenta del libro homónimo. Este aparece en el centro de la sala invitando a explorar el resto de habitaciones, pues las señala con cada esquina de las hojas.

Mientras se avanza, Carolina Iturralde cuenta que la edición es un proceso en el que se aprende a escuchar y a negociar, entre otros, con el editor; es un trabajo hasta cierto punto colaborativo. "Por otra parte, la muestra es individual, sin ataduras y desnuda las emociones de cada artista".

Por eso, ella pensó que entregar el uno sin la otra habría sido como dejar un trabajo incompleto: ambos productos muestran las facetas del creador, es decir, la cerebral, que se alimenta con las experiencias ajenas, y la visceral, la que obliga al artista a mutar en obra de arte.

Lejos de las explicaciones técnicas, en esta muestra el visitante siente que asomarse a cada espacio equivale a bucear por las entrañas de la artista, pero sin abrir heridas porque esa piel es traslúcida y suave, no impermeable como la resina de los cilindros pintados.

Al mismo tiempo, se trata de un espejo que invita a reconocerse al lado de la artista o, mejor, en la artista, como lo advierte el padre de Iturralde en la carta final del libro y que se puede extrapolar fácilmente a la muestra.

Libro y muestra son complementarios y también un golpe de timón para Iturralde, toda vez que, dedicada a la caligrafía, un arte de caducidad inmediata, optó por verterse en estas dos cosas cuyo fin es desafiar al tiempo.

Los libros

Al preguntarle a Iturralde sobre su experiencia en la Feria del Libro de Quito 2024 sus ojos se iluminan. Dice que, hasta hace poco, habría creído que bromeaban con ella solo por sugerirle que fuese en calidad de invitada y no solo de compradora.

El tiempo que dura esta etapa de la charla resume esa pasión del antiguo artesano por aquel objeto que se armaba con aguja, cosiendo cuadernillos y pasta como si fuesen un traje a la medida y que Iturralde ha puesto en práctica.

De hecho, el proceso de preparar 'Matemática de las letras' duró un año y medio, tiempo durante el que ella y su editorial, Kikuyo, se enfocaron en crear un manual de caligrafía pero, al mismo tiempo, una obra de arte en sí misma cuya esencia es un epistolario.

Entre trazos y letras góticas, hay un cruce de cartas entre la artista, sus amigos y familiares. Aquí está la clave: como en el buen género epistolar, el libro es un viaje hacia el mundo interior que transforma al que lo comparte y sobre todo al que lo lee.

Y es que enseñar caligrafía o cualquier otra cosa es un ejercicio en el que el maestro abre sus puertas al aprendiz. Si no fuese así, no funcionaría. Luego de los créditos finales -la parte más triste de cualquier obra de arte- Iturralde se despide ofreciendo esperanza: “Cierra este libro como un acto de fe en la poesía visual que habita en todo signo…”

Carolina Iturralde en Centro Cultural Benjamín Carrión.
Carolina Iturralde también ofrece clases de caligrafía en el Centro Cultural Benjamín Carrión. Foto: José Luis Barrera.

Las versiones de Carolina

Nietzsche decía que sus escritos eran una cosa y su vida otra. Es muy probable que ni él mismo lo creyese: obra y artista son piezas inseparables; cada página, lienzo o pentagrama son retazos de la piel de su creador. Y al conocer a Iturralde esta afirmación se vuelve indiscutible: como ella, el libro y la muestra “Matemática de las letras” son luminosos.

El Centro Cultural Benjamín Carrión de Bellavista está lleno de letras góticas que se han desdoblado hasta producir figuras geométricas con forma de mandalas; cuelgan por aquí y por allá sobre hojas de prueba de imprenta o dentro de cilindros diminutos de resina epóxica, a manera de piercings misteriosos.

La artista camina despacio por los pasillos mientras las figuras pintadas en el plástico contemplan a la anfitriona y al visitante como los mil ojos de un guardia griego legendario. En otra sección, aparecen soldaditos de plástico que, en medio de su desfile marcial, se quedaron empantanados en goma.

Iturralde guarda esa clase de objetos porque hacen parte de su vida y, tarde o temprano, de su arte. Es lo mismo, en realidad.

Así, habla de su obra como de ella misma. Se emociona y la desnuda. Cuenta el tiempo que tardó en montarla, cuánto tuvo que pagar por los materiales y cuáles le parecieron adecuados. Escucharla equivale a un diagnóstico de la creación, cuyo resultado es inapelable: crear implica lidiar con lo práctico al mismo tiempo que con lo fantástico.

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Acerca de José Luis Barrera

Periodista por formación, cuenta cuentos por vocación. Como todo cronista de Indias (millennial en este caso), sus relatos son el resultado de viajes a través de la geografía, pero también a través de los libros.
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