
Conseguir arte en el barrio donde uno vive puede ser una rareza, pero no en La Floresta. Entre las galerías del sector está Street Art Project, que busca acercar a sus vecinos el trabajo de artistas urbanos.
Ha pasado más de medio siglo desde que La Floresta se convirtió en refugio de familias de clase media que huían de un centro, entonces, sobrepoblado. Hoy, el barrio ya no solo es residencial: sus calles están llenas de cafés, restaurantes y espacios culturales.
Es imposible visitarlo y no toparse con una galería o una academia de música. Los artistas se han tomado las casas, pero también las esquinas, expropiándoselas a los coches para poner macetas y adornos. “Desde el 2015 hemos pintado más de cincuenta murales en el sector”, explica Ache, quien lidera la galería Nudo Street Arte Project.

El arte por dentro
Nudo parece una casa más de La Floresta, sin embargo, el visitante pronto notará que se encuentra en un universo distinto, pues en la entrada una serie de paraguas multicolores lo protegen de la ira del sol quiteño.

Luego de subir por unas escaleras angostas, se llega a lo que en otro tiempo fue una sala y que hoy es el gran recibidor de la galería. Hay una mesa cargada de pósteres, estampitas y pegatinas y en las paredes se ven cuadros de diversos artistas.
Como se trata de una casa transformada en ‘laboratorio’ artístico, los cuartos del primer piso mutaron en salas de exhibición y el segundo entero, en taller. Allí, un escritorio de oficina con planchas de madera ha evolucionado para ser mesa de trabajo, donde artistas hacen empaques o dibujos.
“Aquí todo se recicla y se le encuentra alguna utilidad”, explica Ache mientras señala sillones que aparentemente pertenecieron a un consultorio médico.
En Nudo también hay un dormitorio con cama y armario incluido para que los artistas de intercambio, quienes llegan del extranjero para trabajar unos días en Ecuador, no deban buscar un hospedaje caro. Además, existen dos terrazas para ver al barrio desde las alturas.

Con frecuencia la gente viene, visita la galería en quince minutos y se queda en esas terrazas cinco horas. En Nudo el arte se entiende más allá de la apreciación de pinturas en una pared helada. Se puede interactuar con aplicaciones de celular extrayendo figuras precolombinas del papel para empujarlas por los aires o conversar con un artista que aparece de la nada y se pone a contar su vida.
La idea con Nudo es atraer a artistas jóvenes y vincularlos con la comunidad, lejos de los ambientes académicos y costes inalcanzables. Ellos trabajan allí de forma independiente, creando para coleccionistas de pegatinas y pósteres.
Hay sobre todo trabajos de ecuatorianos, pero también de extranjeros; estos han llegado en la maleta de Ache, quien viaja por el mundo haciendo acopio de obras para el catálogo. “Esto es parecido a lo que hacen los futbolistas: ellos cambian camisetas, nosotros arte. Así que yo traigo sus trabajos y dejo allá lo nuestro”.
‘Nudo’ o quipu inca
La imagen que define a la galería es un quipu inca, a manera de nexo entre el mundo contemporáneo y el pasado de América, pero también se trata de un enlace entre los artistas callejeros y la comunidad.
“Cuando iniciamos con el proyecto, escogimos el nudo, el quipu inca, porque queríamos hablar de algo muy local, de las culturas originarias. Si bien es cierto que esa civilización estuvo poco tiempo en estas tierras, los pueblos precolombinos alcanzaron un nivel de refinamiento increíble”.
Ache cuenta que la idea de Nudo Street Art Project es fusionar el arte urbano y el grafiti. Cada uno tiene cosas positivas y negativas. Por ejemplo, el arte urbano, al no tener una postura política definida, cualquiera puede pagarlo, desde un gobierno hasta una marca y pierde independencia; al grafiti, en cambio, suele relacionárselo con el vandalismo y las obras contienen mensajes comprensibles solo entre quienes lo practican.

Por eso, la galería se empeña en cambiar las perspectivas negativas y potenciar lo positivo. Crear un ambiente en el que los jóvenes puedan conocerse e intercambiar ideas.
Aquí los visitantes caminan libremente, conocen a los artistas, compran sus obras o sencillamente las ven expuestas en paredes de cuartos y pasillos. La idea, por supuesto, es que el lugar sea autosustentable, pero sobre todo que el arte sirva para unir al público con los creadores, demostrando que el prejuicio que persigue a grafiteros y artistas urbanos nace del desconocimiento.
Nudo Street Art Project
- Dirección: Vizcaya y Lugo, esquina. La Floresta.
- Días de atención: lunes a domingo (incluye feriados).
- Horario: 11:00 a 20:00.


