Skip to main content

Mundo Diners al día

The Art Room: del pupo del mundo al centro de Europa

por José Luis Barrera

The Art Room
Las obras de artistas jóvenes ecuatorianos se exhiben en Ginebra, Suiza. Foto: cortesía.

Desde diciembre de 2023, artistas jóvenes de Ecuador han expuesto sus trabajos en dos exhibiciones en Ginebra, Suiza; la última, del 6 de junio de este año, lleva el título “Autonomía. Explorando los límites de la libertad”. Ana María Castillo, ecuatoriana residente en aquella ciudad, es la promotora del proyecto.

El compromiso

Ginebra está ligada con la política internacional; oficinas de las Naciones Unidas como UNICEF o ACNUR están allí; y tal vez por eso se pasa por alto su historial artístico donde sobresalen Jean Pierre Saint-Ours, cuyas pinturas de estilo neoclásico lo hicieron muy popular en la Francia de la Revolución francesa o Ferdinand Hodler que es el creador del “Paralelismo”.

Y es a esta ciudad adonde han llegado desde el diciembre de 2023 artistas ecuatorianos jóvenes para exhibir sus obras de la mano de The Art Room, proyecto de la ecuatoriana Ana María Castillo.

Las redes sociales abrieron puertas que antes era imposible franquear: hoy, es posible visitar el Prado o una galería sin salir de casa y solo con una buena conexión de internet. Aun así, entre la sobrecarga de contenido y la resistencia de unos pocos a las herramientas digitales, es necesario que alguien esté dispuesto a entregarse a la tarea de encontrar a los artistas.

Este es el trabajo que Ana María Castillo se ha autoimpuesto y, aunque es ecuatoriana, no lo hace desde estas tierras, sino desde Suiza adonde la llevó su trabajo con las Naciones Unidas. De hecho, en apenas seis meses ha organizado dos exposiciones, en las que han participado Francesca Palma, Sergio Mendoza, Camille Gamarra, Felipe Jácome, René Ponce y Carla Bresciani.

“La política me gusta, pero a veces me amarga -admite-, en cambio, el arte me apasiona y me da más alegría”. Aunque dice también que implica un esfuerzo alto no solo por lo detalles prácticos (financiamiento, logística), sino porque exige un compromiso de respeto para con creadores y público.

Pregunta sencilla, respuesta compleja

Invitación de The art Room.
Invitación a la muestra de The Art Room. Foto: cortesía.

Castillo, quien se siente incómoda cuando se le sugiere que se ha convertido en una curadora de arte, explica que el proyecto arrancó con una pregunta: “¿por qué no podemos llevar artistas ecuatorianos a exponer en Ginebra?”

Como para todo cuestionamiento sencillo, la respuesta es compleja; sobre todo porque ella solo conocía el mundo de la pintura en el papel de asistente asidua de galerías y no como gestora cultural.

“Empecé a ver las posibilidades, a buscar apoyos y visitar exposiciones con un enfoque distinto -dice-; además, yo nunca he perdido el vínculo con Ecuador y siento que esto lo fortalece”.

Atenta a las noticias culturales, cruza Europa cuando escucha que un artista nacional se encuentra en Madrid o Bruselas y, luego, escribe y conversa por teléfono. También hay casos en los que no llega a conocer a sus invitados, pero sí a sus obras y es lo mismo porque, lo sabe ya, no hay separación posible entre creador y creación.

“Muchas veces las pinturas llegan enrolladas en las maletas de los artistas porque si pretendemos traerlas de otro modo los precios se inflan. Todo cuesta”.

Justamente, el financiamiento es el trabajo más complejo y es cuando la curadora de arte se transforma en gestora cultural, buscando por aquí y por allá auspicios para cubrir pasajes aéreos, montajes y demás gastos.

“La mayoría del apoyo sale de Suiza, a través de empresas privadas y algunos organismos públicos”.

No obstante, comprende que en Ecuador el problema no es la falta de apoyo, sino que la gente y las instituciones no saben lo que se está produciendo y el modo en que podrían colaborar.

“Yo estoy acá en Ginebra y quiero ser un puente para conectar con el Ecuador y lo que se hace allá”.

Ana María Castillo, entre suizos y ecuatorianos

Castillo cuenta que el público suizo es exigente, de modo que las exhibiciones no pueden ser superfluas: el pintor que acepta estar allí debe saber que le preguntarán sobre su trabajo, su técnica, y es necesario que esté dispuesto a responderles.

“Además se trata de gente con el poder adquisitivo suficiente para dar varias vueltas al mundo -continúa Castillo-, de modo que el desafío es mostrarles algo que no hayan visto antes y que tenga gran calidad”.

Cuadros de la muestra en The Art Room
Cuadros de Sergio Mendoza en la muestra en The Art Room. Foto: cortesía.

Felipe Jácome ha viajado cazando experiencias entre una crisis social y otra; Camille Gamarra ofrece talleres en los que relaciona educación y pintura, al tiempo que colabora con marcas como Faber Castell o Bic; Sergio Mendoza es un retratista con credenciales que lo han llevado a pintar hasta a expresidentes del Ecuador; y Carla Bresciani, quien aparte de su trabajo como artista plástica también fue finalista de la segunda temporada de MasterChef.

Tras las dos exhibiciones, el plan de Castillo es continuar con este tipo de proyectos, porque la pintura se transformó en un camino para apoyar a sus compatriotas. “Mi tiempo en Naciones Unidas fue increíble -concluye-, pero el arte me ha despertado emociones que por entonces ni siquiera imaginaba, y es increíble también porque se ha vuelto un ancla con mi país, con mis orígenes”.

Etiquetas:

Imagen de perfil

Acerca de José Luis Barrera

Periodista por formación, cuenta cuentos por vocación. Como todo cronista de Indias (millennial en este caso), sus relatos son el resultado de viajes a través de la geografía, pero también a través de los libros.
SUS ARTÍCULOS