
El español Emilio Barrionuevo aterrizó en la capital del Ecuador en 2026 con una idea: retratar la ciudad lejos del velo del cliché folclórico. El resultado es Quito íntimo, una serie fotográfica en blanco y negro con rostros y detalles urbanos.
Emilio Barrionuevo nació en 1972 en la isla de La Palma, en Canarias. Su oficio era el de orfebre hasta que, cumplidos los cuarenta años, la pasión por la fotografía lo asaltó en plena calle.
Aquel día se encontró con un hombre de mirada profunda y quiso retratarlo. Sus ojos decían mucho más de la vida que la sonrisa o incluso el verbo. Barrionuevo comprendió que su destino era aferrarse a su cámara para buscar la esencia de cada persona y conectarse con ella a golpe de flash.

Dicha búsqueda lo llevó a crear proyectos como El paisaje humano (2015), Nomads. Beyond the Human Essence (2017) o Mujer Wilaya (2019). También ha conseguido múltiples premios y menciones de honor, entre los que destacan el Premio Nacional de Fotografía Quijote de 2022 y la medalla de bronce en la categoría de Retrato Natural en la World Photographic Cup.
Quito Íntimo
La exposición fotográfica "Quito íntimo" se exhibe en el Centro Cultural Metropolitano a partir del sábado 17 de octubre a las 11h00. Entrada libre.
La muestra podrá visitarse hasta el 15 de noviembre.
Las instituciones que hacen posible la exposición son la Embajada de España en Ecuador, el Ayuntamiento de los Llanos de Aridane (La Palma, España) y la Fundación Pueblos de América.
Los silencios de Quito
Para los literatos de la primera mitad del siglo XX Quito era una ciudad oscura, siempre cubierta de niebla, como si el cielo se pusiera mantilla para protegerse de la voluptuosidad de la vida. Pero aquellas descripciones no aplican para la ciudad actual: hoy, el cielo suele ser azul y el sol se impone con sus rayos implacables, mientras hay una eterna banda sonora compuesta por el ruido de los pitos de los autos, el griterío de los vendedores ambulantes y la música de tiendas y restaurantes.
Aun así, Emilio Barrionuevo quiso que su serie Quito íntimo prescindiera de todo el caos, inclinándose por los primeros planos y los blanquinegros. Con esto, no pretendía anular la vitalidad de la capital ecuatoriana, sino diseccionarla para llegar a su raíz.









Los fondos limpios y los colores grises son su gran apuesta por el silencio. “Así uno puede centrarse en lo que realmente importa: la persona y su mirada”.
La serie está compuesta por retazos de la arquitectura capitalina —por ejemplo, gárgolas o puertas— y sobre todo por rostros de gente de edades variadas. Según el artista, los surcos de cada piel son episodios de historias ecuatorianas que él aspira a haber decodificado con su lente.

