
El diseño de interiores implica conseguir una correspondencia entre utilidad y belleza. Este concepto parece moderno, sin embargo, acompaña a la humanidad desde tiempos antiguos, al fin y al cabo, una persona busca vivir o trabajar en medio de la comodidad y la armonía.
No hay nada nuevo bajo el sol: en los tiempos prehistóricos, el ser humano dibujaba en las cavernas escenas de su vida, decorando igual que nosotros en las casas modernas. Y aquellas imágenes dotaron de un espíritu a su hogar o, mejor dicho, llenaron el espacio con la esencia de los que lo habitaban.
Los humanos lo han aplicado desde entonces pero, en los tiempos actuales, ya no basta con eso, pues cualquier sitio, además de armónico, debe ser útil. Y conseguir todo esto es el objetivo del diseño de interiores.
Egipcios, romanos y reyes

Aunque las pinturas rupestres son un antecedente, quizá el origen del diseño de interiores deba buscárselo entre las pirámides. Sin embargo, en el antiguo Egipto, el confort no era solo para esta vida, sino sobre todo para la otra: las tumbas -antesala de la eternidad- se llenaban de ébano, joyas, mobiliario suntuoso, pinturas con motivos y colores llamativos.
En Roma la decoración también era importante, aunque su objetivo era hacer que los patricios luzcan su fortuna y su gloria en plena vida. Los romanos llenaron sus pisos y paredes con mosaicos, mientras sus patios estaban rodeados de columnas y en las habitaciones había toda clase de muebles: triclinios, sillas entronizadas, taburetes sin brazos…
Luego, entre los siglos XIV y XIX, los príncipes y papas fueron más lejos, invirtiendo gran parte de su fortuna no solo en los mobiliarios, sino en convertirse en mecenas de artesanos que pudieran embellecer palacios como Versalles por dentro y por fuera.
Pero a partir de la Revolución Industrial hubo un gran cambio, pues el desarrollo de las técnicas de fabricación y el acceso a materiales más baratos hicieron que la decoración dejase de ser una pasión solo de ricos. Y la modernidad invadió casi todas las casas con ideas como “lo útil es bello”, “menos es más” o “la forma sigue a la función”.
De estas frases se desprende la clave del diseño de interiores contemporáneo: cualquier espacio debe ser funcional para que satisfaga las necesidades del usuario; flexible, de modo que un mismo objeto cumpla varias funciones; proporción y jerarquía visual para que haya armonía; y, una buena circulación que garantice la movilidad sin obstáculos. Al final, la belleza no tiene por qué reñir con la utilidad.
La seducción del diseño
Seguramente cualquier persona quiere sentirse cómoda dentro de su espacio. Con ese fin recurre a un profesional para que materialice sus anhelos en un salón, una cocina o incluso una oficina. Sin embargo, algunas estrellas no se sienten satisfechas y llegan al punto de transformarse ellas mismas en diseñadoras:
- Stella McCartney: la hija del músico Paul McCartney trabaja en el mundo de la moda y cree en la sostenibilidad como un medio de vida. Y así traspasó su área para crear tapices con tejido biodegradable que incluyen estampados inspirados en la naturaleza. Se inclina por una elegancia discreta y por usar materiales que provoquen poco impacto al ambiente.
- Brad Pitt: luego del huracán Katrina en Nueva Orleans, el actor de Hollywood a la cabeza de su fundación Make It Right construyó 109 casas en la ciudad. Todas cumplían con la filosofía “cuna a cuna”, centrada en el uso de materiales seguros y reutilizables, agua limpia y energía renovable. La idea es mejorar el diseño y el rendimiento para construir viviendas asequibles y atractivas para cualquiera. Además, Pitt junto al diseñador Frank Pollaro creó una línea de muebles hechos a mano, como si fuesen esculturas más que objetos utilitarios.
- Diane Keaton: la actriz fallecida a inicios de octubre de 2025 era conocida por películas como Annie Hall, Manhattan o El Padrino, sin embargo, mantenía un ‘lado b’: su pasión por la restauración y el diseño arquitectónico. Compró la casa de la estrella del cine mudo Samuel Novarro igual que la del compositor Alfred Newman para recuperar su mobiliario y sus fachadas. La característica de su trabajo fueron los techos altos, el predominio del blanco, el uso de hierro y la madera reciclada, así como una fusión entre lo industrial y lo rústico.
- Lenny Kravitz: en 2003 el roquero fundó Kravitz Design, una firma que desde París trabaja con proyectos para hoteles, residencias de lujo y marcas como Sony Pictures; en su estilo tiene aromas africanos, con maderas oscuras y metales envejecidos.
- Courteney Cox: de la serie Friends a proyectos conjuntos con el arquitecto Michael Kovac, la actriz tiene interés por los colores neutros y los materiales naturales. Su pasión empezó remodelando su casa en Malibú y la llevó a colaborar con Chairish, marca exclusiva para el comercio de muebles y objetos de diseño.
La madre del diseño de interiores
Candace Wheeler, ‘la madre del diseño de interiores’, era hija de un puritano abolicionista que no permitía a sus hijos utilizar algodón, azúcar ni leer otros libros aparte de la Biblia y El progreso del peregrino. Aun así, ella se dio modos para escribir al menos siete durante toda su vida.
La literatura le atraía tanto que formó una colonia artística entre cuya nómina estaba el poeta y novelista Mark Twain o el creador de Peter Pan, J. M. Barrie, pero la escritura no fue la responsable de su fama, sino la Guerra Civil estadounidense...

Al finalizar aquel conflicto, muchas mujeres quedaron viudas y en una situación económica deplorable. Por entonces, solo las labores del hogar estaban a su alcance, de modo que Wheeler decidió ‘hackear’ el sistema y convertir ese obstáculo en una ventaja: las agrupó en la Sociedad de Artes Decorativas y empezó a comercializar sus habilidades para el tejido, la costura y la pintura en porcelana.
Una vez establecida aquella institución, se enfocó en sus propios proyectos y asociada con el artista Louis Confort Tiffany fundó una firma dedicada en la decoración. Dicha empresa unía los conocimientos aprendidos dentro de la Sociedad de Artes Decorativas con los de su socio para el trabajo en vidrio. El resultado: una serie de proyectos exitosos como el de la Sala de Veteranos del Séptimo Regimiento, el del Teatro Madison Square Garden, de la mansión Vanderbilt o del Club de la Liga de la Unión.
Alentó a muchas mujeres a seguir su camino haciendo del diseño de interiores un trabajo que no solo consiste en colocar decorados agradables, sino que estos sean útiles para la vida diaria, al tiempo que se aprovechan las capacidades de cada persona y los materiales disponibles.

