
El arte textil se ha vuelto a mudar de las ferias artesanales a las galerías de arte. Es en estos espacios donde ha encontrado otro impulso y nuevos reconocimientos. Cambios que se hacen evidentes muestras como ‘Canto hilado’, que se exhibe en Arte Actual.
‘Canto hilado’
Si usted cruza el dintel de la entrada de la galería Arte Actual, una de las primeras cosas que verá es el perfil de los rostros de dos mujeres. Las cejas, los ojos, la nariz, la boca y la papada de cada una están bordados en hilo negro sobre tela blanca. El de la izquierda es el de la artista colombiana Laura Vallejo Velásquez y el de la derecha es el de su madre.
Probablemente, lo siguiente que detectará, por la cercanía, son dos cuadernos. Si se aproxima más y ojea sus páginas encontrará fotografías, textos y dibujos en los que siempre aparece un hilo o una aguja. Las dos piezas son parte de ‘Al amparo de los días’, una obra en la que Vallejo reflexiona sobre la relación de una madre y una hija a través de la costura y de los patrones y los moldes.

Mientras avanza por la sala de la galería, seguro se dará cuenta que las fibras, naturales o sintéticas, la tela y el hilo también aparecen en series fotográficas, instalaciones, esculturas y videos; y que no están ahí como actores de reparto sino como protagonistas de historias marcadas por la memoria y la vida cotidiana.
Si va con tiempo, podrá acercarse a unos cofres en los que la artista chilena Paula Huenchumil bordó escenas de fotografías familiares. También a la pieza formada por hongos, bacterias, microbios y levaduras, creada por Gabriela Punín; y al cesto gigante que Valentina Garcés tejió con cutul (hojas que envuelven las mazorcas de maíz).

En total encontrará ocho obras, piezas que para Andrea Rey, curadora de la muestra, dan cuenta de que el arte textil está conectado con la memoria de los cuerpos que cosen, tejen, zurcen, urden, remiendan y anudan, pero también con las nuevas tecnologías que han permitido una expansión de la tradición textil.
Artistas 'Canto hilado'
- Andrea Montero (Ecuador)
- Andrea Samaniego R.Nina Folk (Ecuador)
- Gabriela Punín Burneo (Ecuador)
- Judith Requene Hurtado (Ecuador)
- Laura Vallejo Velásquez (Colombia)
- Ferri Caicedo (Ecuador)
- Paula Huenchumil Labraña (Chile)
- Valentina Garcés Medina (Colombia)

Una cigarra y el Fiber Art
El recorrido por la sala termina con la proyección de ‘Testigo del viento’, un cortometraje animado en stop motion creado por la artista Ferri Caicedo. Durante 6 minutos y 30 segundos, la ecuatoriana radicada en Alemania cuenta la historia de una cigarra que emprende un viaje y que fue elaborada con textiles, papel, mullos y semillas,
Para Ferri, esta animación tiene el carácter de una ofrenda. Cuenta que fue realizada con el propósito de encontrarle un sentido personal y positivo a los efectos que deja la muerte de un ser querido. “El uso de textiles era una práctica cotidiana para las mujeres de mi familia, para ellas tejer, coser, remendar o zurcir era otra forma de acompañarse”.

Entre los años 60 y 70 del siglo pasado, esas prácticas de las que habla Caicedo dejaron de ser exclusivas de la vida dentro del hogar y empezaron a aparecer en las galerías. Artistas de Europa y de Estados Unidos decidieron experimentar con hilo y tela y exhibir sus obras. Así nació el Fiber Art, un movimiento que dio un nuevo impulso al arte textil.
El Fiber Art se formó en el contexto de la liberación de la mujer y las luchas por los derechos civiles y en contra de la guerra de Vietnam. Rey sostiene que los movimientos feministas de aquellos años fueron importantes para el impulso que tuvo el arte textil. Uno de los hitos fue la exposición ‘Wall Hangings’, que se montó en el MoMA, en 1969.
Una de las artistas que participó en aquella muestra fue Sheila Hicks. Su obra estaba compuesta por más de 3 000 ‘colas de caballo’ de hilo de lino, cosidas y apiladas unas sobre otras. A primera vista parecía algo que podría encontrarse en una tienda de telas, pero enseguida todos entendieron que se trataba de un nuevo lenguaje artístico.

