
La exposición ‘Siempre efímeros nunca sin memoria’ reúne el trabajo de más de cuatrocientos artistas. Si visita el Centro de Arte Contemporáneo será testigo de los últimos cuarenta años de la historia del arte de calle en Ecuador.
En paredes en las que lo habitual es ver lienzos y marcos, ahora hay grafitis, murales, stencils y posters de colores. Este paisaje es parte de la exposición ‘Siempre efímeros nunca sin memoria’ que se exhibe en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Quito.
Del ‘chapeteo’ al grafiti
La exposición recoge la historia de las últimas cuatro décadas. Esta cronología parte del ‘chapeteo’, una escritura única que nació en Guayaquil, en la década de los ochenta. Se trata de un abecedario similar al pichação en Brasil y a los ganchos en Monterrey.
Este lenguaje gráfico fue desarrollado inicialmente por pandillas para marcar sus territorios y luego fue usado por varios artistas. A finales de los ochenta migró hacia Quito, sin una mayor incidencia.

Por esos años, en la capital apareció el grafiti poético-político, cuyo mayor hervor se dio en los noventa. Este movimiento, liderado por artistas como Alex Ron, fusionó la estética callejera con influencias literarias de autores de renombre como Julio Cortázar.
Ya para el nuevo milenio los murales le tomaron la posta al grafiti. Así se puede apreciar una serie de trabajos que hablan sobre problemáticas como la migración -a consecuencia de la crisis económica por el feriado bancario-, o abordan temáticas sociales como el feminismo para reivindicar los derechos de la mujer.

‘Siempre efímeros nunca sin memoria’
- La muestra se inauguró el 30 de mayo y hasta el momento ha sido visitada por más de 12 000 personas.
- Puede visitarla de miércoles a domingo, de 10:00 a 17:00. El ingreso es gratuito.
- Estará abierta hasta el 04 de octubre de 2024.
- Existe diversas actividades paralelas. Más información: https://fundacionmuseosquito.gob.ec/cac/

Centenares de artistas
María Fernanda López, curadora de la muestra, explica que no todas las expresiones que hay en esta muestra pueden considerarse obras, en el sentido tradicional del término. “En lugar de eso -dice- lo que encontramos son intervenciones, actos de resistencia y de diálogo que se plasman en las paredes”.
El archivo de estas expresiones permite reunir el trabajo de más de cuatrocientos artistas, quienes han dejado su huella no solo en ciudades como Quito y Guayaquil. En la exposición hay una arqueología de calles de Machachi, Santo Domingo, Loja, Machala, Otavalo y Durán.
Entre las intervenciones se encuentran las de Apxel, quien utiliza el stencil para recordar casos como el de Pablo Guañuna, estudiante del Central Técnico que murió en manos de la policía. También se puede admirar el trabajo de Miel, una artista rural que habla de los derechos de las mujeres en el Yasuní y la defensa de los recursos naturales.
También están los trabajos de artistas como Mo Vásquez, Demetzia y Pixel, quienes demuestran que el arte urbano puede ser una herramienta para replantear al espacio público como una bitácora del tiempo y del entorno social.

Del asfalto al CAC
Francisco Suárez, coordinador del CAC, cuenta que mientras pintaban las paredes exteriores para la muestra, la policía apareció más de una vez. “Esto muestra la carga de criminalización que puede existir”.
Las calles han sido, durante décadas, el lienzo de quienes no buscan legitimación en las galerías o museos, pues para muchos artistas su labor no se centra en el consumo por adquirir una obra. Sin embargo, esta exposición marca un hito: es la primera vez que el arte de calle entra en un espacio cultural en Ecuador para ser reconocido como una práctica contemporánea.
Joel, un joven de veintiún años, le saca una fotografía a Salomé en medio de una de las salas. Cuenta que para él la muestra le ha permitido ver con otros ojos lo que entendía como vandalismo. “Ahora sé que el arte de calle son todas las expresiones creativas en los espacios públicos, mientras que el arte urbano es un tipo de grafiti para el que muchas veces se necesita permisos municipales”.

