
El Museo de Arte Precolombino Casa del Alabado cumple 15 años y para festejar este aniversario le recomendamos siete piezas que no puede dejar de ver. ¡Acompáñenos!
Antes de museo, el Alabado fue una casa construida en el siglo XVII a medio camino entre plaza de San Francisco y la de Santa Clara. Su nombre deriva de la inscripción que, como un cartel de ‘inri’, pendía sobre su entrada: “Alabado sea el Santísimo Sacramento. 1671”.
Cuatro años después de su restauración del 2006, se transformó en el Museo de Arte Precolombino que conocemos hoy. Las habitaciones ya no reciben a huéspedes con gorgueras, sino a turistas nacionales y extranjeros que, con avidez, examinan las vitrinas tratando de hallar una respuesta a la pregunta que muchos nos hacemos: “¿quiénes estuvieron aquí antes?”
Con ese fin, le ofrecemos un mapa -hecho con texto y fotografías- para que no entre a ciegas, sino que tenga una idea de lo que puede encontrar en el museo. Recuerde, eso sí, que esta, igual que cualquier lista, es subjetiva, así que tómela como un punto de partida.
Antes de entrar al Museo del Alabado
La arqueología es una disciplina que requiere -como todo en la vida- contexto. No se puede entender a un artefacto antiguo sin relacionarlo con el lugar en el que se encontró, de manera que cuando alguien visita un museo es imprescindible tener en mente que las conclusiones que se sacaron al respecto del pueblo que lo hizo no dependen exclusivamente de una pieza, sino de un conjunto y del paisaje entero.
El visitante, por lo tanto, hace una aproximación al talento de los antepasados a través de la belleza de los objetos que fabricaron. Su historia, sin embargo, es mucho más compleja y los vitrales son apenas largavistas que muestran, a la distancia, una porción del pasado.
En ese sentido, hemos escogido las piezas de esta lista basándonos en la relación entre naturaleza y cultura.
En los tiempos modernos, cuando los animales están confinados -por lo general- a los bosques o las montañas y los humanos a las urbes, la dualidad no es evidente; sin embargo, en la época precolombina, sí lo era e incluso se trataba una cuestión de vida y muerte, pues había convivencia y hasta dependencia entre hombres y otras criaturas.
Así, los colores de las vasijas y las figuras animalescas o humanoides permiten entender el universo de entonces. Nada es arbitrario: la pintura de un plato o un cántaro es la fotografía de la antigüedad.
Figura alada

En la jerga arqueológica: “tableta de inhalación con figura antropomorfa de cerámica” de la cultura Jama-Coaque (350 a.C. - 1532 d.C.). Probablemente se trata de un chamán en pleno viaje al más allá y su vínculo con rituales se detecta a través de la base que soporta al personaje, pues se trata de una tableta para sustancias alucinógenas.
Vasija Pasto

La cultura pasto se ubicó en el norte del actual Ecuador y el sur de Colombia entre el 700 y el 1500 d.C. Esta botella incluye la figura de una madre cargando a su hijo en la espalda -como aún se hace en ciertas zonas del Ecuador.
Danzante

En otro tiempo, la música y el baile estuvieron dedicados al universo espiritual, a las ceremonias sagradas. Así que esta figura de la cultura Tolita (300 a.C. - 600 d.C.) no tiene que ver solo con la Tierra, sino sobre todo con los dioses. Su máscara, sin duda, es un medio para poner freno a este mundo y entrar en el otro adoptando nuevas identidades -sea humanas o animales.
Urna funeraria

Fabricada con cerámica, se utilizaba para colocar cuerpos que, luego de ser exhumados, se volvían a enterrar dentro de estas piezas, una costumbre practicada por la cultura Napo (1200 – 1532 d.C.). Cada urna es única en su diseño -sea un animal, un dios o un humano- para acoger a un huésped concreto…
Mono colgante

De la cultura Jama-Coaque. Se trata de una figura pequeña de un mono que, por su collar y zarcillos, hace pensar en una posible domesticación. Piénselo: en estos tiempos también se adornan a los animales caseros…
Venus de Valdivia

Una de las piezas más populares de la antigüedad e incluso símbolo del Ecuador en otra época; las figurinas de la cultura Valdivia (4000 a.C. 1800 a.C.), con sus distintos tocados, representan a las mujeres en diversas etapas de la vida: juventud, vejez, embarazo, etc.
Guerrero con vasija

Los detalles de las figuras Jama-Coaque son tan impresionantes que es imposible pasarlas por alto y no reconocerlas. En este caso se trata de un guerrero a cuya espalda se encuentra una vasija, acaso para bebidas sagradas. La expresión del personaje es feroz y una de sus manos sostiene un mazo dispuesto a asestar un golpe definitivo.
Datos adicionales del Museo del Alabado
- Dirección: calle Cuenca N1-41, entre Bolívar y Rocafuerte.
- Horarios: miércoles a domingo 9h00 a 17h00 (lunes y martes solo con reserva).
- Precio: público general USD 6; niños de 4 a 12 años y estudiantes con carné, USD 2; tercera edad, USD 3.
- Contacto: +593 2 2280772; info@alabado.org; página web.
- Actividades adicionales: fuera de las visitas guiadas o independientes, puede participar de la experiencia ‘Quito 1532’ que, gracias a las tecnologías digitales y los videojuegos puede disfrutar de una reconstrucción interactiva y en 3 dimensiones de la historia de Quito.

