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Mundo Diners al día

Adrián Spurrier y un arte que descubre y muestra

por Mónica Espinel de Reich

Spurrier
Una de las obras que Adrián Spurrier exhibió en su primera exposición.

El guayaquileño Adrián Spurrier expuso su obra en la Universidad Casa Grande. La muestra fue curada por el artista Saidel Brito, un referente local del arte contemporáneo. 

“La cuestión de la creación artística ocupa un capítulo importante en la historia del psicoanálisis”. Así comienza ‘Locura y creación’, texto que reflexiona sobre la relación entre arte y psicoanálisis, y que ofrece herramientas para comprender la obra de Adrián Spurrier Ortega (Guayaquil, 1983). 

Sus procesos creativos evidencian vínculos entre arte y psicoanálisis, sin embargo, él no está consciente de ello, al menos no de la manera que un artista tal como imaginamos lo haría. Adrián más bien podría ser entendido como uno que mira al mundo de una manera diferente. 

Desde su naturaleza autista él ha forjado un camino que merece conocerse. El relato de sus padres deja ver que su niñez estuvo rodeada de arte. Señalaba desde pequeño cuadros que llamaban su atención, ya sea en los museos que visitaba o en su casa. Arte, libros y naturaleza fueron parte de su crecimiento. 

Hoy, colores y formas que habitan sus pinturas se entretejen con aquello que desde siempre ha rodeado su mundo. Hace poco, con 39 años, Adrián fue descubierto como un creador con habilidades admirables. Esto ocurrió en ‘Sujetando’: programa que busca destrezas en adultos menores, cuyo ritmo de aprendizaje no encaja con el universo que los rodea. 

Katia Raad y Ana María Bustamante, terapeutas formadas con orientación psicoanalítica, son sus fundadoras. Son también las que intuyeron el talento de Adrián. En su casa empezaron a generar vivencias a través del uso libre de esponjas y acrílicos. Poco a poco lo llevaron a ‘Sujetando’, ahí se integró Martha Delgado (fotógrafa y diseñadora gráfica) para convertirse en su profesora de arte. 

Con un lenguaje sin palabras, pero lleno de expresividad Katia, Ana María y Martha fueron descifrando el sentir y el pensar de Adrián, los que se irían transfiriendo a sus pinturas. 

Dejarse enseñar por el arte 

El psicoanálisis profesa gran respeto hacia la capacidad creativa, particularmente cuando esta no es enteramente entendible o explicable. 

Por eso Van Gogh, Duchamp y Dalí invitan a analizar el arte que cuestiona lo racional, bordeando, a veces, la locura. Varios autores de ‘Locura y creación’ exponen amplias lecturas del arte, sobre todo cuando sus creadores se salen de cánones establecidos por la institución artística. Vale anotar que desde la época del pintor y escultor Jean Dubuffet (1901-1985) se abrían alternativas como la que en 1945 él llamó “Art Brut”. 

Dubuffet buscaba lo creado por personas carentes de formación artística. Gente “libre de preocupaciones intelectuales, por ejemplo, pacientes mentales, culturas primitivas o niños.”  Ese otro arte del que estamos hablando se hizo presente en la última Bienal de Sao Paulo (2023), la que invitó “a cuestionar a través del arte aquello que es tachado como fuera de los límites…”. Las obras de la Bienal venían, en algunos casos, de pacientes psiquiátricos, o de personas con diferentes formas de relacionarse con el mundo.

La exposición de Adrián Spurrier

En septiembre de 2023, ‘Sujetando’ organizó una muestra de Adrián en la Universidad Casa Grande de Guayaquil, curada por el artista Saidel Brito, referente importante para nuestro arte contemporáneo. 

En su texto curatorial él escribió: “Para Adrián el acto de pintar es un incentivo y un descubrimiento. Un tratamiento, un ensayo error. Es una experiencia donde deposita toda la pulsión y energía que lo atraviesa.” 

Saidel dividió la exposición en núcleos que recorren la vida mirada por su creador: abstracciones, mar, paisajes, flores, árboles, animales, veleros. Aparece, por ejemplo, la hamaca roja, que simboliza su cotidianidad. Hay otras obras creadas con la fuerza del expresionismo abstracto.

Luego, se descubre un colibrí que desde antes había capturado la mirada de Adrián. “La composición del mar” mostró hojas trabajadas en secuencias. Uniéndolas, surgen las aletas de ballenas, observadas por el artista en la playa, en silencio. Dicho por sus terapeutas: “Él tiene una memoria que le permite reproducir en su arte un rompecabezas.” 

También  estaba expuesto un rollo de cuerina, de gran formato. Adrián decidió pintar ahí. El resultado fue una explosión de color, ruidosa, bien compuesta. En otros momentos él pinta invertidamente. Como si el papel fuese un espejo, traspone la imagen representada. Sorprendentemente, lo que a primera vista parece una mancha resulta ser una figura descriptible, como aquella obra en la que aparece el perfil de un surfista. 

Mirar el arte de Adrián incita a pensar en Jacques Lacan quien dice que el psicoanalista sigue al artista en sus descubrimientos. El artista es quien descubre, por tanto, es quien enseña.

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Autor

Acerca de Mónica Espinel de Reich

Es historiadora de arte y curadora independiente. También es investigadora asociada al Museo de Antropología y Arte Contemporáneo de Guayaquil.
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