Edición 441 – febrero 2019.
La revuelta de los ‘chalecos amarillos’ confirma que las grandes democracias occidentales están débiles y acosadas.
Todo empezó de la manera más inofensiva e inocente: el 29 de mayo de 2018, Priscilla Ludosky, una joven microempresaria de ascendencia africana, publicó en un portal de internet una petición para que sean rebajados los precios de la gasolina y el diésel, cuyos aumentos (2,9 y 6,5 centavos de euro por litro, en su orden) estaban afectando a los pequeños negocios, en especial a los de las regiones periféricas, apartadas de las grandes ciudades.
No hubo, en esa petición, ningún llamamiento a la insurrección o al tumulto. Sin embargo, seis meses después Francia ardía en unas protestas callejeras violentas e insistentes, que no pudieron ser aplacadas ni siquiera por la decisión del presidente Emmanuel Macron de suspender los aumentos y, más aún, de elevar el salario mínimo en cien euros mensuales.
Has llegado al límite de artículos gratis para este mes.
Si eres suscriptor de la edición impresa solicita tu acceso.
Si no lo eres, elige tu plan
Revista digital
DESDE- Acceso ilimitado a todo el contenido digital de revistamundodiners.com
Revista impresa + edición digital
DESDE- Revista mensual impresa + acceso ilimitado a todo el contenido de revistamundodiners.com
- Envío incluído


