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Año 2120

por Redacción Mundo Diners

Por Rafael Lugo

Ilustración: Shutterstock
Edición 461-Octubre 2020

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La Nueva Organización de Naciones Unidas (NONU), devenida en gobierno planetario desde hace una década, finalmente culminó el proceso de “redistribución territorial del pensamiento y aspiración vital” a nivel mundial. El plan iniciará en tres meses en todos los países del planeta. Quienes vayan a salir definitivamente de sus naciones originales deberán estar listos al llamado de las autoridades locales.

Recordamos que el pico de conflicto de la humanidad llegó a niveles intolerables y que varios sabios de distintas disciplinas se juntaron para buscar una solución. Algunos meses le tomó a este concilio para encontrar un camino que fue adoptado por todos los países del mundo, en referéndums y otros medios plebiscitarios.

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El concepto del derecho inalienable a la búsqueda de la felicidad, vida y libertad escrito en la centenaria Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América es el pilar de la nueva política mundial. Así como la frase acuñada por el filósofo quiteño Eneko Pontes hace ya cien años: “No tengo derecho a pretender que mis conciudadanos vivan en el país de mis sueños, es más fácil y pacífico buscar mis sueños en otro lugar”.

Así, cada quien tendrá el intocable derecho a residir en el tipo de país que desee, pero al mismo tiempo no tendrá la libertad de exigir que sus coterráneos convivan bajo sus gustos e ideologías. Todo aquel adulto que busque el sistema que le apetezca —por las razones que sean— podrá encontrarlo sin dificultad ni condiciones administrativas o legales.

Se han dividido los territorios de forma proporcional al tamaño de la población registrada previamente, tanto en recursos naturales como en recursos tecnológicos e industriales. Los grupos humanos mayores tendrán espacios proporcionales.

Así, a partir de enero de 2120, los ciudadanos del mundo deberán elegir un lugar para irse a vivir, con sus hijos menores de edad. Solo los mayores de dieciocho años podrán elegir el país que prefieran, y podrán realizar mudanzas cada dos años si así lo deciden.

La NONU ha dividido al mundo en trescientos nuevos territorios. De entre ellos se pueden elegir todas las opciones posibles en el espectro de las ideologías, preferencias y aspiraciones humanas. Quien desee pasar el resto de su vida en un país demócrata, capitalista, caucásico y heterosexual, lo puede hacer. También quien busque un país demócrata, capitalista, multiétnico y con idénticos derechos para todas las minorías sexuales. Todas las ideologías políticas, religiosas, jurídicas, económicas, alimentarias, tendrán su territorio. Todas las combinaciones también.

¿Quieren vivir en dictadura, comunismo, ambientalismo y con el credo evangélico? ¿Indigenismo, capitalista, con peleas de perros y corridas de toros, ateo y poligámico? ¿Falocéntrico, socialista, demócrata, vegano, consumista? ¿Estado teocrático bajo la Biblia, el Corán, la Torá, Dasam Granth, Mahabarata o cualquier otro libro sagrado? La respuesta de la NONU es afirmativa. No hay opción que no se haya contemplado hasta los mínimos detalles y mezclas.

Sin embargo, para los casos de deficiencias en el análisis quedan libres al menos veinte territorios que podrían ser utilizados luego de un proceso empírico acordado para el año 2140. Los países han sido bautizados con números, se han prohibido las banderas, los himnos y la enseñanza de la historia. El idioma universal será el esperanto. Los gobernantes (en la modalidad que sea) serán elegidos por la NONU, así como las compras públicas.

Recientes encuestas ratifican un ambiente de ilusión en la mayoría de los pobladores de la Tierra. Se avizora el final de los conflictos sociales, disputas políticas y religiosas. El 90 % de los humanos votaron a favor de establecer la pena de muerte para cualquier adulto que pretenda modificar las reglas de su país, en lugar de mudarse pacíficamente al sitio que prefiera. Nuevos aires se respiran. El mundo ha recuperado la esperanza.