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A (zoom)ate

por Milagros Aguirre

Por Milagros Aguirre

Dicen que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Hace tiempo que no iba al teatro pero, en épocas pandémicas, los artistas se han reinventado (palabra que ya está de moda) y han ofertado funciones vía Zoom y otras plataformas. Aunque no sea lo mismo, no está mal, a la final, con virus o a pesar de él, la función debe continuar. Azoomate al teatro, decía Juanita Guarderas por redes sociales, total: clases en Zoom, conferencias en Zoom, reuniones de teletrabajo en Zoom y teatro en Zoom, encuentro entre amigos por Zoom, cumpleaños por Zoom, ruedas de prensa, terapias sicológicas, consultas médicas, teatro, música. Todo desde casa. Todo frente a la computadora, de Zoom en Zoom, de webinar en webinar, todo el bendito día, confirmando que una cosa es el distanciamiento físico y otra lo que llaman distanciamiento social.

firma Aguirre azoomate 459

Al principio me resistí, pero terminé comprando mi entrada vía una plataforma de pago llamada Buen Plan. Me conecté a ver No quiero morir virgen, monólogo de Juana y me sorprendió: creo que están teniendo más asistentes que cuando el teatro era en vivo… Fue un buen plan… Hoy está con La venadita en escena y tampoco me la voy a perder.

Christoph Baumann convocó a tremenda audiencia: 103 personas el Día del Padre para ver su monólogo y luego conversar con él y su hijo Gabriel, de lo que es ser familia de artistas. Dos días antes, Alex Alvear estuvo dando un conciertazo de sus “ticinco” también por esa vía, con grandes músicos en el escenario.

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En esa misma plataforma, María Beatriz Vergara o Au-D, Monserratte Astudillo o un homenaje a Juan Luis Guerra o hasta espectáculos drag, son parte de la oferta cultural, a pesar y por encima del confinamiento.

El plan tiene sus ventajas: se puede asistir al teatro sin moverse de la casa, en pijama y pantuflas, recostada en la cama, abrigada, solo que los artistas no escucharán los aplausos ni las carcajadas pues los micrófonos deben estar cerrados y, a veces, también las cámaras de los espectadores, que suelen jugar malas pasadas.

Además del Zoom, está Spotify, la plataforma de música en la que Espacio Muégano (Santiago Roldós, Pilar Tordera) han estrenado Limbo, radioteatro a descontrol remoto, una experiencia que quiere plantear el quehacer artístico frente a la sociedad, especialmente con relación a audiencias normalmente alejadas del consumo cultural convencional. En pleno confinamiento y distanciamiento, los capítulos de radioteatro nos interpelan, nos cuestionan, nos estremecen, cada jueves.

Recorridos teatralizados grabados y mitos naporunas por Spotify es la oferta del Macco de Orellana, mientras que un grupo de artistas se unió en la iniciativa de Amor en Cuarentena, en la que el espectador recibe mensajes de amor durante catorce días en su WhatsApp, para recordarnos que sin amor no se puede vivir. Sin teatro, sin películas, sin música, sin libros, sin poesía, no se puede vivir.

Ilustración: Adn Montalvo
Edición 459-Agosto 2020

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Acerca de Milagros Aguirre

Periodista y editora, autora de varios libros sobre la Amazonía. Actualmente, Editora General de Abya Yala.
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