Edición 428 – enero 2018.
El otro día me invitaron a un colegio a hablar con los estudiantes sobre mi trabajo. La charla fue más interesante para mí que para ellos: sus preguntas eran un desafío a mi desparpajo para hablar, a mi honestidad bruta —el director estaba sentado a mi lado y a cada rato se estiraba el cuello de la camisa como si le apretara muchísimo— y tenía que pensar mucho mucho para no decir alguna impertinencia que hiciera que el pobre director se asfixiara.
Pero dije, claro que dije, “si saben cómo me pongo, para qué me invitan”. Hablé de libertad, de buscar tu propia felicidad, de quererse a una misma, del respeto, de los derechos de las mujeres, en fin, ya saben, mis batallas de hace tanto tiempo.
Has llegado al límite de artículos gratis para este mes.
Si eres suscriptor de la edición impresa solicita tu acceso.
Si no lo eres, elige tu plan
Revista digital
DESDE- Acceso ilimitado a todo el contenido digital de revistamundodiners.com
Revista impresa + edición digital
DESDE- Revista mensual impresa + acceso ilimitado a todo el contenido de revistamundodiners.com
- Envío incluído


